lunes, 2 de febrero de 2015
Enséñale a tu peque a valorar los humedales
Hoy se celebra el Día Mundial de los Humedales, sin embargo, en realidad deberíamos festejarlos diariamente. ¿Por qué? Se trata de un tipo de ecosistema fundamental para la vida en todo el planeta. Básicamente un humedal es un área casi siempre plana cuya superficie se inunda o está llena de agua la mayor parte del tiempo.
Cuando la tierra se cubre de agua o, en palabras más coloquiales, está empapada constantemente, el suelo queda libre de oxígeno y se crea un ecosistema híbrido entre seres acuáticos y terrestres. Un humedal puede ser un pantano, un estero, una ciénaga o incluso manglares.
La función principal de un humedal, además de albergar un potencial enorme de vida, es filtrar toxinas. Todas las sustancias y partículas que se captan en el aire y llegan a las ramas de los árboles, arbustos y otras plantas, se van filtrando tal cual como un colador en los humedales. Hay un proceso de limpieza y purificación para balancear los ecosistemas y permitir la creación de nueva vida y nuevos ciclos de energía en la Tierra.
En México, por ejemplo, contamos como humedales a los Pantanos de Centla, en Tabasco y a los humedales del Río Lagartos, en la península de Yucatán. Claro, además hay manglares y otro tipo de humedales a largo del país. Se calcula que en el mundo hay aproximadamente 400 zonas de humedales repartidas en 46 países.
¿Y qué puedes hacer tú para protegerlos? Para empezar reconocer su importancia en el planeta y, más importante aún, una vez que tu peque empiece a tener conciencia sobre temas ambientales comenzar a explicarle que todo lo que él hace o consume tiene un impacto en la naturaleza, incluso si en el momento no lo puede percibir.
Enséñele a tu familia que actuando localmente pensando en el bienestar ecológico, se puede impactar de forma positiva el entorno global. ¡Gracias por compartir esta información y por ser parte de la Generación BioBaby!
lunes, 26 de enero de 2015
Deliciosa papilla para tu bebé
Si tu peque ya empieza a comer sólidos es
importante que incluyas en su dieta los alimentos más apropiados para su
desarrollo. Las verduras y las frutas son una buena opción para introducirlo a
todo un mundo de sabores. Aquí te damos una receta saludable y muy fácil de
preparar:
Ingredientes:
1 calabaza
1 papa pelada
¼ de litro de consomé
de pollo
Pasos:
1. Lava y desinfecta las verduras.
2. Pon a hervir la papa y la calabaza.
3. Una vez que las verduras estén cocidas agrega el consomé.
4. Licúa todos los ingredientes hasta que se integren.
Sandalias en pies descalzos
De la moda lo que te acomoda, dice el dico, pero tú que eres mamá BioBaby seguramente estás interesada en tendencias que tienen que ver con la naturaleza, la ecología y todo lo que implica conectarte con el planeta. Aquí te presentamos una nueva forma decorar tus pies, una especie de sandalia hecha con hilos, cuentas y mucha imaginación. Puedes usarlas si vas a la playa, dentro de tu casa o caminando descalza por un jardín. ¡Sigue los pasos y disfruta!
Materiales:
Hilo o cordel delgado
Cuentas
Lentejuelas
Botones
Hojas secas
Flores
Adornos de tu elección
Tijeras
Pasos:
1. Corta con las tijeras un metro de cordel o hilo para cada uno de tus pies.
2. Pasa el cordel por abajo del dedo del medio de tu pie haciendo un pequeño nudo sobre el dedo sin apretar mucho.
3. Dale vuelta a tu tobillo (incluso puede ser una o más) y ata el cordel suavemente, pero sin que se deshaga.
4. Una vez que hayas decidido cómo será la forma a seguir, desata el cordel.
5. Ensarta en él pedrería, hojas, cuentas, flores, monedas o cualquiera que sea el adorno de tu elección.
6. Una vez listo, vuelve a amarrar el cordel como lo habías planeado en un inicio en cada pie.
7. ¡Disfruta de tus sandalias en pies descalzos, las opciones son interminables!
¡Gracias por ser una mami tan creativa y por ser parte de la Generación BioBaby!
lunes, 19 de enero de 2015
La cesárea y la naturaleza
Como cualquier mamá que acaba de tener un bebé, seguramente te sentirás eufórica, abrumada y desbordada en sentimientos de amor por la nueva personita que tienes en los brazos. De por sí el parto, en sus versiones menos dolorosas, implica cierta recuperación, pero si tienes a tu bebé por cesárea quiere decir que además de lidiar con los típicos efectos de haber dado a luz, deberás recuperarte de una cirugía importante.
Por lo general, después de una cesárea, las mujeres suelen permanecer en el hospital al menos cuatro días después, ya que hay que verificar que la herida esté en buenas condiciones y monitorear cualquier molestia que puede ir desde las náuseas hasta algún dolor. Para ello están los médicos y las enfermeras expertas.
Durante las primeras horas después de haber tenido a tu bebé, lo más probable es que tengas pocas molestias, pues las anestesias continúan bloqueando las terminaciones nerviosas y el dolor incluso puede desaparecer por completo. Lo complicado, a veces, viene cuando pasa el efecto. De cualquier manera los médicos seguramente te darán las medicinas y las indicaciones necesarias para que estés tranquila, libre de dolor (o el mínimo posible) y lista para cuidar a tu nuevo bebito.
Recuerda que cada mujer es diferente, cada bebé es diferente y cada médico es diferente. Esto sólo quiere decir que no debes comparar tu situación a la de nadie más. Mientras tu bebé esté sano y tú también, puedes confiar en que la naturaleza es sabia y tiene sus propios ritmos y tiempos.
Dale la oportunidad a tu cuerpo para que se recupere y permite que te consientan tus familiares, amigos y pareja. No es tiempo para preocuparte por la cicatriz, los kilos de más o lo cansada que puedes llegar a lucir, sino de disfrutar esta nueva etapa y tratar a tu organismo con la misma delicadeza y paciencia con la que amarás a tu nuevo pequeñito.
¡Gracias por ser parte de la Generación BioBaby!
lunes, 12 de enero de 2015
El mayor riesgo de los bebés
Un grupo de pediatras pertenecientes al Children’s Mercy Hospital de Kansas, Estados Unidos, descubrió uno de los factores de riesgo más grandes para los bebés. Seguramente has oído hablar de la muerte de cuna, una terrible y casi siempre sorpresiva forma de morir, donde los bebés simplemente dejan de respirar. Después de estudiar 7,900 casos de muerte de cuna, se concluyó que uno de los factores de riesgo más grandes son los sofás o sillones. La mayoría de la gente, al imaginar este tipo de tragedias, inmediatamente piensa en el bambineto o en el moisés, sin embargo, esta investigación ha demostrado que el peor lugar para que un bebé tome una siesta o se quede dormido, es sobre un sofá. Los hechos apuntan a que la suavidad o blandura de los sillones, a diferencia de una superficie un poco más rígida, aumentan hasta un 50% la probabilidad de que los bebés se sofoquen. Cuando los peques son más grandes sus pulmones son más fuertes, pero cuando son recién nacidos y tienen pocos meses de edad, necesitan una superficie donde no se hundan, sino que les ayude a tener más libertad en su caja torácica. La Sociedad Americana de Pediatría recomienda que los bebés duerman boca arriba en una cuna solos, es decir, sin un adulto al lado que en su propio sueño pueda sofocarlos sin querer. También recomienda no ponerles almohada ni objetos suaves que pudieran, en dado momento, obstruir su libertad de movimiento torácico. Tú como mamá o papá BioBaby te preocupas por el bienestar de tu bebé y por ende quieres hacer todo lo que esté a tu alcance para darle lo mejor y protegerlo. ¡Gracias por difundir esta información y por ser parte de la Generación BioBaby! |
lunes, 5 de enero de 2015
¿Te preocupa que tu bebé tenga costras en la cabeza?
Es normal sorprenderse y preocuparse al observar o sentir pedazos
ásperos, como si fueran costras, en algunas partes de la cabeza de los bebés. A
continuación te explicamos cuáles son las causas y los síntomas y qué puedes
hacer al respecto.
¿Se trata de una
enfermedad de la piel?
Coloquialmente se le llama costra láctea, pues se relaciona al
periodo de lactancia. Su nombre médico es dermatitis seborreica y afecta por lo
general a los bebés, aunque también pueden padecerlo niños más grandes e
incluso adultos. En realidad es una condición de la piel, pero en ningún
momento es contagiosa ni un indicador de malos hábitos de higiene. Básicamente
es una respuesta de los poros a la grasa que acompaña a los folículos pilosos,
es decir, donde crece el pelo.
¿Cuáles son las causas?
No existe como tal una única razón para que se presente, aunque en
los últimos años las investigaciones sugieren que puede ser provocada por un
exceso de grasa en la piel. También existen ciertos factores como la reacción
ante el jabón, el shampoo, los perfumes y cremas, las temperaturas extremosas y
otras características de la piel que pueden detonar el que un bebé desarrolle
costra láctea.
¿Cuáles son los
síntomas?
En cada bebé la costra láctea se puede presentar de diferente
manera. Algunos forman placas gruesas en el cuero cabelludo o hasta en las
cejas, pestañas, nariz, cuello, ingle y hasta las axilas. Otros bebés presentan
áreas de la piel más grasas y cubiertas de escamas o en forma de caspa. En
raros casos, también pueden presentar piel enrojecida acompañada de comezón.
¿Cómo se trata?
Antes de comprar
por tu cuenta algún medicamento, consulta al pediatra para describirle con
exactitud los síntomas de tu peque. Suele ser una
condición que fácilmente se controla y disminuye hasta desaparecer, pero sólo
un especialista en bebés puede decidir el tratamiento. Por lo general hay
ungüentos o ciertos jabones y shampoos hipo-alergénicos que resuelven el
problema en cuestión de días. Recuerda que cada peque es diferente.
Gracias por compartir esta información y por ser parte de la
Generación Bio Baby.
¡A defender se ha dicho!
Tú como mamá o papá Bio Baby te preocupas por la salud de tu bebé y
quieres darle siempre lo mejor. Por ello es importante que, desde el momento en
que nace, platiques con el pediatra sobre las posibles vacunas y los tiempos
recomendados para cada una. A continuación respondemos las preguntas más
frecuentes de los padres en relación a este tema.
¿Por qué son necesarias
las vacunas?
Recuerda que aunque a través de la lactancia tu peque recibe un
gran sistema de defensas, a través de las inyecciones y/o medicamentos
pertinentes se potencia su sistema inmune y lo proteges de enfermedades, tanto
las más leves como otras más peligrosas.
¿Qué tan pronto debo
vacunar a mi bebé?
Lo más importante es consultarlo con el pediatra, pues seguramente
estará actualizado con la cartilla nacional de vacunación. Por otro lado, de
acuerdo a la Academia Estadounidense de Pediatría este es el esquema estándar
para bebés:
Difteria, tétanos y tos
ferina: a los 2 meses, a los 4 meses, a los 6
meses y al año.
Hepatitis A: entre los 12 y 23 meses.
Hepatitis B: a los 2 meses, a los 4 meses, a los 6 meses y entre los 12 y los
15 meses.
Influenza estacional y
H1N1: a partir de los 6 meses, una vez al año.
Sarampión, paperas y
rubéola: entre los 12 y 15 meses.
Neumococo y neumonía: a los 2 meses, a los 4 meses, a los 6 meses y entre los 12 y los
15 meses.
Poliomielitis: a los 2 meses, a los 4 meses y entre los 6 y los 18 meses.
Rotavirus: a los 2 meses, a los 4 meses y a los 6 meses.
Varicela: entre los 12 y los 15 meses.
¿Cómo funcionan las
vacunas?
Las vacunas se elaboran a partir de pequeñas cantidades de
bacterias o virus que producen una enfermedad en particular. Cuando son
inyectadas o administradas al cuerpo, el sistema inmunológico de la persona (en
este caso de los bebés) prepara un “ataque” a esa pequeña cantidad de bacterias
o virus. En un futuro, si la persona se expone a ellos en el ambiente, su
cuerpo contará con los anticuerpos necesarios para defenderse, gracias a las
vacunas.
¿Cuáles son las vacunas
más comunes?
No existen vacunas que se apliquen por su popularidad, sino que
responden a estadísticas de salud a nivel mundial. Cada gobierno tiene la
obligación de publicar anualmente la cartilla de vacunación oficial para la
población según las diferentes edades. El pediatra de tu peque seguramente sabe
exactamente cuáles le tocan de acuerdo a su edad.
¡Gracias por ser parte de la
Generación BioBaby!
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