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miércoles, 2 de septiembre de 2015

La creación de hábitos de higiene en los niños


 
 

La creación de hábitos de higiene es sencilla si se inicia con tareas simples. El niño debe sentirse motivado a repetir esas conductas porque son divertidas, y obtiene la atención de mamá y papá. Mas adelante comprenderá los beneficios e incorporará con facilidad nuevos hábitos que impliquen mayor esfuerzo o complejidad.

 

Todos los seres humanos reproducen conductas automáticas o mecánicas a las que identificamos como “hábitos”. La mayoría se establecen en etapas tempranas mediante su repetición y usualmente se asocian a un horario o circunstancia. Emplearemos como ejemplo el lavarse las manos y cepillarse los dientes.

 

La principal característica de los hábitos es su automatismo. En un principio el niño lleva a cabo la conducta como respuesta a la indicación, orden o demanda de los padres, y por seguir el ejemplo que ellos le dan.

 

Veamos cómo funciona: mamá lleva al niño al lavabo y le dice que ambos deben lavarse las manos antes de comer; al terminar le cepilla los dientes y ella también lo hace. Repite la misma operación en cada una de las comidas. Si las manos no están limpias no hay alimentos ni para él ni para los padres. No hay juegos o paseos si no se han cepillado los dientes.

 

Para el niño se convertirán en un ritual que acompaña las comidas, no lo cuestionará, y llegará el momento en que lo haga aunque mamá no lo señale, porque todos lo hacen en casa. En ese momento podremos decir que se han establecido esos dos hábitos de higiene. La motivación puede consistir en el jabón aromático, la toalla con dibujos infantiles, el cepillo elegido por el niño y la pasta dental con un delicioso sabor. Mamá puede agregar el que huela sus manos limpias y sienta el frescor en la boca, signos indicativos de salud e higiene.

 

El siguiente factor es la constancia, en especial, durante el periodo en el que se trabaja la instauración del hábito. El éxito consiste en que mamá vigile que siempre se lave las manos y cepille los dientes. Una vez establecidos servirán como base para otros hábitos.

 

Señalamos que seguir el ejemplo es una manera de aprender, en sí, imitar a personas significativas para nosotros es una vía poderosa de aprendizaje. Durante la primera infancia las personas más importantes son los padres y los familiares, en consecuencia, la adquisición de los hábitos se debilitará, será más difícil o imposible, si los demás no se lavan las manos antes de las comidas y después de ir al baño, o no se cepillan los dientes.

 

Los hábitos de higiene se extienden a todo aquello que se relacione con la salud, además, nos facilitan las relaciones sociales y la aceptación en el grupo. El orden, la limpieza del cuerpo, la ropa, los zapatos, los enseres domésticos, la habitación, los alimentos, son indispensables. 

Es importante señalar que de la misma manera que establecemos hábitos positivos o benéficos, se pueden establecer hábitos indeseables, en ese caso se recomienda modificar de inmediato siguiendo el mismo sistema: indicación incuestionable, expuesta de manera agradable y haciendo énfasis en los beneficios, seguida de una recompensa emocional en cuanto el niño presente la respuesta que deseamos, y, por supuesto: poner nosotros el ejemplo.

 
Debemos recordar que los hábitos positivos son facilitadores y los negativos nos dificultan, incluso nos obstruyen el camino.

lunes, 20 de julio de 2015

Hábitos de sueño en los bebés

Al llegar un nuevo bebé a tu vida, los horarios de sueño son un punto crítico, ya que la idea de dormir profunda y tranquilamente todas las noches se convierte en un oasis en pleno desierto. Por ello es importante que conozcas los ritmos de sueño de tu bebé y enfoques tus energías en crear hábitos de sueño saludables para ambos.

Cuando el bebé llega a casa, la ola de nuevas experiencias no se hace esperar. Para él, todo es nuevo; desde estar en tus brazos hasta saber que se puede comunicar a través del llanto, tu presencia es fundamental para él, eres el primer vínculo que tuvo y siempre va querer tenerte cerca.

Te damos algunas recomendaciones para que mamá y bebé duerman bien.

Nacimiento a 3 meses
Quiere dormir en tus brazos y manteniendo contacto contigo.

Para el recién nacido es muy importante el contacto con la mamá, mucho más que con el papá, ya que en este periodo sentirte es un consuelo físico y natural que dura hasta el primer año. Con el tiempo deberá aprender a estar sin ti a la hora de dormir. Leerle un cuento o cantarle alguna canción de cuna le ayudará a conciliar el sueño sin necesidad de sentirte toda la noche.

Cuando por fin se ha dormido, es normal que se destape por las noches; para evitar que el bebé tenga frío, al destaparse con sus propios movimientos, lo mejor es utilizar una “bolsita de dormir”, que es una prenda que solo deja libres los brazos. De esta manera no se sentirá aprisionado y estará bien arropado toda la noche, evitando incomodarse con las cobijas y manteniendo una temperatura corporal óptima y continua.

De los 3 meses al primer año
En este periodo la demanda de tu bebé será muy marcada, ya que te pedirá, a través del llanto, que lo alimentes o lo mimes para que pueda conciliar el sueño profundamente.

Siempre que tu bebé llore debes atenderlo, sobre todo por las noches, ya que no siempre pedirá leche; algunas veces puede despertarse debido a algún malestar como fiebre.

Lo más favorable para fomentar un sueño tranquilo en los bebés, es establecer rutinas que indiquen que ya es hora de dormir. Por ejemplo, darle un baño relajante y ponerle la pijama es un buen inicio, seguido de alimentarlo. También, cantarle alguna canción de cuna o contarle un cuento lo ayudarán a dormirse más rápido.

Cuando el bebé haya crecido y ya no quepa en el moisés o colecho, es momento de cambiarlo a la cuna. Este proceso de adaptación le tomará algunos días; sin embargo, si sigues la misma rutina que cuando lo dormías en el moisés, el bebé aceptará el cambio más rápido.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la mejor manera en la que debe dormir un bebé es siempre boca arriba. De igual manera se deben de evitar peluches en la cuna, el uso de almohadas, cubrirle la cabeza con gorros, no taparlo en exceso y que sus cobijas lo tapen hasta los hombros, no más.




jueves, 3 de noviembre de 2011

Venta de garaje con tus vecinos



Nuestra sociedad está siendo catalogada por usar y tirar. En promedio, cada uno de nosotros tira dos kilos de basura cada día, sumando millones de toneladas por año. Nuestro planeta nos pide un cambio y ya es mometo de hacer algo. Necesitamos cambiar nuestros hábitos de consumo y crear una conciencia ecológica en nuestra sociedad. Es importante que tu bebé participe y reciba un buen ejemplo de como cuidar el medio ambiente; la educación y los buenos hábitos empiezan desde pequeñitos.

Para empezar con los cambios, te proponemos lo siguiente. Organiza un bazar o venta de garaje con tus vecinos, antes de tirar a la basura lo que ya no necesites, piensa de qué otra manera lo puedes utilizar o si alguien más lo puede hacer. Muchos de los materiales que desechamos todos los días, son perfectamente reparables, y podrían ser fácilmente utilizados.

Las ventas de garaje son una muy buen idea para regalar o vender los artículos que ya no te son útiles pero que le pueden servir a otra persona. Además ahorras, ya que en vez de gastar grandes cantidades de dinero en cosas nuevas como electrodomésticos, muebles, libros, películas, y juguetes, al organizarte con tus vecinos, podrán sacar todas las cosas que están en buenas condiciones y que ya no necesitan y venderlas a bajo costo, así los demás podrán comprarlas y darles una nueva vida.

Y como dice el dicho, “la basura de uno es el tesoro de otro”. Coordínate con tus vecinos y pongan en sus patios o en el parque comunitario todas sus pertenencias para que otros puedan comprarlas y reciclarlas.


FUENTE