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martes, 10 de mayo de 2016

¿Por qué un niño es agresivo?





A todas las mamis y los papis que están preocupados porque su peque se esta comportando de manera agresiva, no se preocupen, el comportamiento agresivo de un niño pequeño es parte de su desarrollo.

Los niños pequeños aún están desarrollando sus habilidades lingüísticas y sociales y se encuentran con el deseo de ser más independientes pero no pueden expresarlo como les gustaría, además de que no controlan del todo sus impulsos y son más susceptibles a reaccionar físicamente.

Cuando noten que su peque golpea o jalonea a otro niño o incluso a ustedes, lo mejor es actuar de inmediato, no esperen a que el incidente ocurra dos o tres veces más para tomar cartas en el asunto. Con un simple ¡Ya basta! Es suficiente para que el niño se dé cuenta de que su comportamiento no es correcto, una buena opción es castigarlo de inmediato dejándolo unos minutos solos, cuando los niños son pequeños un castigo corto es más que suficiente.

Es muy importante explicarle porque está siendo castigado, darle a conocer las consecuencias de sus acciones hará que entienda qué es lo que no es correcto que haga. 

También el ser constantes en la disciplina de casa es muy importante, esto le ayudará a su peque a reconocer qué actitudes no son permitidas y en caso de hacerlo de nuevo, el niño ya sabe cuál es el castigo. No permitan que el enojo o la vergüenza por lo que su niño hizo los haga perder el control, humillar con gritos a los hijos nunca es buena opción.

Otra de las cosas más importantes que un niño tiene que aprender es a pedir disculpas. Si se niega a hacerlo, entonces llévenlo de la mano a que pida perdón o pídanlo por él, puede ser que al principio no lo diga con sinceridad pero poco a poco se dará cuenta que una disculpa siempre es bien recibida y apreciará cuando otro niño o incluso sus papás se disculpen con él.

viernes, 31 de octubre de 2014

Superando los obstáculos en el entrenamiento de tu pequeño para ir al baño

Si estás entrenando a tu pequeño para que vaya al baño, no sólo debes de fijar la atención en que haya buena comunicación y buena determinación para lograrlo. Muchas veces suelen surgir situaciones como contrariedad de parte de tu hijo (haciendo lo opuesto a lo que se le pide), lo cual puede llevarte a la frustración, por lo que debes de tener mucha paciencia en este proceso.

Puedes facilitar el proceso, dejando de lado la presión, como por ejemplo hablando menos de lo que sucede, dejando que escoja cuando utilizar ropa interior, o dejándolo(a) que pegue calcomanías en su pizarrón de avances para dejar el pañal y elogiándolo(a) cuando lo haga bien.

Es necesario que estés consciente de que tu niño(a) puede retroceder en su progreso con actitudes como no querer usar ropa interior. Si a tu niño(a) le gusta discutir o excusarse para ir al baño, debes evitar engancharte con sus actitudes y la forma en que puedes evitarlo es no participando en sus discusiones, y de esta forma perderá interés en el juego o discusiones.

Otra forma de evitar sus argumentos y negociar mediante reglas sencillas puede ser que le digas que no hay cuentos para dormir si no hay primero visita al baño ó pegarle una estrellita en la frente y darle un gran abrazo por cada sesión exitosa en el baño, es importante que no hagas excepciones al realizar esto. También puedes hablar con tu hijo(a) acerca de cómo funciona su cuerpo, haciéndole énfasis en sus avances en cuanto a dejar el pañal, y recordándole lo libre e independiente que se sentirá una vez que no use pañales.

El miedo y ansiedad por ir al baño, son otro problema que pueden enfrentar durante este proceso. Por ejemplo, un niño que no tenga problema al sentarse en el inodoro de entrenamiento, puede experimentar ansiedad al sentarse en un inodoro para adultos, ya que puede imaginarse monstruos que salen del inodoro para sujetarlo o que al jalarle al baño pueda pasarle algo como que lo succione, etc. Aunque sean inodoros pequeños y de entrenamiento les puede generar ansiedad, ya que les preocupa sentarse sobre algo vacío o hacer popó dentro.

Si tu niño(a) se resiste a ir al baño, o se muestra miedoso(a) o ansioso(a) durante el uso de éste, trata de mantenerte a su lado mientras supera sus miedos. Mientras se acostumbra a esta rutina, puedes ayudarlo(a) jalando la cadena, o diciéndole que ayude a cortar los cuadros de papel de baño, dejando que acompañe a otros miembros de la familia al baño y así ver que no existen razones por las cuales asustarse al jalarle o hacer del baño.

Las habilidades verbales incrementadas de los niños pequeños hacen que sea más fácil hablar acerca de sus inquietudes respecto ir al baño, pero debido a que los niños aún tienen un vocabulario y comprensión limitado, debes saber escuchar con atención y observar para deducir cual es la naturaleza del problema.

Una vez que hagas eso, no le restes importancia a sus argumentos diciéndole cosas como: “Eso es tonto” o “No hay bruja en el baño”, situaciones que sólo lo harán creer que no le pones atención. En vez de eso, tómate tu tiempo para trabajar el miedo o angustia con el/ella y explicándole como un monstruo no podría caber en el baño o con una muñeca recreando que va al baño y hace popó, mientras que al mismo tiempo le dices palabras que aumenten su confianza en este proceso.
Afortunadamente, el instinto natural de tu niño por desarrollarse y crecer, lo llevará a través de las etapas más difíciles de ir al baño sin necesidad de grandes esfuerzos de tu parte. Durante el crecimiento de tu niño(a), cuando sienta la presión natural y sus ambiciones por crecer aumenten, el entrenamiento, se convertirá poco a poco en un asunto que te implique guiar a tu niño(a), y significará que te mantengas a un lado para que tu niño(a) se dirija a sí mismo. Si no magnificas los posibles problemas que puedan surgir, te darás cuenta que estos desaparecerán poco a poco y tu niño(a) estará en el camino de dejar el pañal de nuevo.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Enseña a tu pequeño a reciclar y reutilizar a través del juego

A partir de los tres años, los niños pueden ir aprendiendo a reciclar los residuos en casa y que mejor que hacerlo de una forma divertida. Recuerda que el ejemplo de los padres es fundamental.

Aquí te proponemos algunos juegos para que tu hijo desarrolle el hábito de reciclar y reutilizar desde pequeñito:

- Dibuja con los niños los cuatro tipos de contenedores que hay según el material reciclado: papel y cartón (azul), vidrio (verde), plástico y latas (amarillo) y residuos orgánicos (naranja). Los contenedores se pueden recortar y pegar en un azulejo de la cocina. Alrededor de cada uno de ellos, los niños pueden pegar los objetos que previamente han dibujado y recortado y que pertenecen a cada contenedor: un periódico viejo en el azul, una botella de cristal en el verde, un cartón de leche en el amarillo o la raspa de un pescado en el naranja.

- Los calcetines viejos son geniales para hacer caballos y serpientes. Hay que rellenarlos de telas inservibles (ropa rota que no se puede donar) o de papel de periódico. La cara se les hace con un rotulador, o recortando los ojos y la boca en cartulina y pegándolos después.

- Con cajas de embalaje o de cartón que hayan venido del supermercado o de comprar zapatos se pueden construir circuitos laberínticos o pequeñas casitas. Pintar, recortar figuras y pegarlas. Las posibilidades son infinitas cuando un niño le echa imaginación.
- Con botellas de plástico puedes fabricar un juego de bolos. Necesitarás varias del mismo tamaño. La bola se construye con el papel de aluminio para envolver los alimentos.

- Puedes fabricar un palo de lluvia con una botella de plástico rellena de piedritas. Puedes pintarla después para que no se vea el interior. Dos envases de yogur rellenos de piedritas con otros dos encima pegados se pueden convertir en unas maracas.


¿Conoces algún otro juego para inculcar hábitos ecológicos en tu pequeño? ¡Compártelo con nosotros!

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