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martes, 17 de mayo de 2016

10 cosas que cambian cuando tienes un bebé







Ser mamá o papá es uno de los milagros más bonitos que puede presenciar el ser humano. La idea de que una personita ahora depende de ti y que serás el o la encargada de formarla es todo un honor.

Algunas de las cosas que cambian en los humanos cuando se convierten en mamis o papis son:

1. Descubren que tienen más fuerza de lo que creían, al saber que harían CUALQUIER COSA por el bienestar y la felicidad de su bebé.

2. Las mamis se dan cuenta que esos kilitos de más que ahora hay que bajar pasan a segundo término cuando ven los cachetitos, las piernitas y los bracitos de su pequeñito.

3. Se dan cuenta que el tiempo ya no se mide y los horarios que había en casa antes de la llegada del bebé han desaparecido y nunca regresarán. Los horarios ahora los rige el más pequeño, a qué hora se duerme, se come o se descansa depende totalmente de él o ella.

4. Las mamis y los papis que se convierten en papás por primera vez descubren un nuevo amor y respeto por sus padres.

5. Su tolerancia al dolor tiene diferentes variantes ya que cualquier dolor que siente su bebecito les duele mucho más a ustedes.

6. Aumenta su compasión y cariño por los niños, ver a un niño sufrir es algo que ya no toleran.

7. Mamá y papá se convierten en los expertos de la improvisación, ya nada tiene un orden y todo puede pasar en cualquier momento.

8. Las funciones del cuerpo ya no les dan asco, es más, se alegran de que su pequeñito por fin haya hecho popo.

9. La palabra “sacrificio” es suplida por la palabra “amor” cuando a sus hijos se refiere.

10. Hay un lugar especial en su corazón por todos los papás y las mamás que están pasando por lo mismo que ustedes, de hecho intercambian miradas de aliento y compañerismo ya que por desgracia no hay una escuela que les enseñe a ser papás antes de tener un bebé.

martes, 3 de noviembre de 2015

¿Qué pasa con el bebé dentro del vientre?





Esta linda carta nos habla de lo que pasa el bebé dentro de ti y nos explica un poco su desarrollo.

¡Te oigo mami!

Pero que voz tan bonita tienes… Si es que cuando lo escucho, hasta se me acelera el pulso. Estaba acostumbrado a los sonidos de tu estómago, los latidos de tu corazón, tus estornudos… pero ahora que mi oído es más sensible puedo reconocer tu voz y me encanta. Como paso más horas despierto, estoy pendiente de lo que pasa afuera, me gusta la música e intento habituarme a los ruidos fuertes que, por ahora, me sobresaltan y mucho (quizás tu lo notes porque de repente extiendo los brazos y las piernas).


Gracias a que estamos en el sexto mes y aún tengo espacio, me muevo sin parar: levanto las rodillas, doblo los brazos, me los llevo a la cabeza… soy pura actividad. Pero lo que más me gusta es el cordón umbilical. A veces lo uso de almohada o para divertirme. Es mi primer juguete. Y, además, evolutivo porque va creciendo conmigo para darme libertad. No te asustes. Por mucho que me lo lleve alrededor de la cara, lo agarre o lo doble, es tan elástico que soporta todas mis travesuras sin dejar de suministrarme la comida que tomas para los dos y oxígeno. Y esto es muy importante porque mis pulmones son el órgano menos desarrollado por el momento.

No creas, yo entreno a diario para que vayan madurando, pero aún les queda un largo camino por recorrer. En lo que voy fenomenal es en mi cara. Apunta: abro los párpados, tengo unas pestañas larguísimas, mis labios están perfectamente dibujados y se me ves la nariz podrías aventurar algún parentesco. Aún sigo teniendo la piel arrugadita y la cabeza más grande que el cuerpo, pero mi aspecto es ya muy parecido al del bebé que seré. ¡Qué no te había dicho que he doblado mi peso! De 500 gramos en la semana 24 he pasado a ¡Un kilo! en la semana 27. ¿A qué estás orgullosa de mí? Pero cómo no voy a engordar si esto es el paraíso.

¡Qué bien se está en tu panza! Y ya cuando me hablas soy el feto más feliz del mundo ¡Viva el tercer trimestre! En pocas semanas podré estar en tus brazos y quedarme dormido mientras me susurras cuanto me quieres.

jueves, 1 de octubre de 2015

Exámenes y Revisiones médicas para tu bebé





Primer minuto de vida: test de Apgar


Justo después de cortar el cordón umbilical, a tu recién nacido le hacen una prueba que se llama test de Apgar, el nombre viene de la anestesista norteamericana Virginia Apgar que lo ideó, a principios de los años 50. Se trata de un examen que evalúa el estado físico del bebé en cuanto nace. Consiste en utilizar cinco parámetros para evaluar: actividad respiratoria, frecuencia del ritmo cardíaco, tono muscular, coloración de la piel y reflejos. Cada factor se evalúa siguiendo una escala del 0 al 2, para obtener un total de 10 (al sumar los todos los parámetros). Si tu pequeño obtiene una puntuación de 7 a 10, indica que se encuentra en buenas condiciones. El test de Apgar se realiza en el primer minuto de vida y se repite en el quinto. Una puntuación baja indica que el bebé necesita ayuda para adaptarse a la vida fuera del vientre materno.


Antes de salir de la sala de partos


Otras evaluaciones que también le hacen al recién nacido, además del control de su estado general, son las revisiones pediátricas que se actualizan constantemente y que son muy importantes para comprobar el buen desarrollo del pequeño: el peso (el promedio es de 3.2 kilos para las niñas y de 3.3 kilos para los niños), la talla (en promedio es de 49 cm en las niñas y de 50 cm en los niños) y el perímetro craneal (unos 35 cm en los dos sexos). Lo ideal es que el recién nacido pueda estar en contacto directo con la mamá durante unas dos horas, porque esta situación favorece que se adapte a la vida fuera del útero materno y también es posible que se le dé la primera toma de pecho. Antes de que deje la sala de expulsión y durante las primeras dos horas de vida, a tu bebé le inyectan vitamina K en el muslo para prevenir la enfermedad hemorrágica del recién nacido. También le pondrán gotas con antibiótico en los ojos para evitar la conjuntivitis bacteriana.

¿Quién los realiza?


El pediatra que estuvo presente en el parto y una enfermera o un asistente. En general, en las primeras 6-8 horas de vida, los recién nacidos reciben la visita de un pediatra neonatólogo que valora su capacidad motora, sensorial y de comportamiento. El control de la lactancia, sin embargo, corresponde a la enfermera, y se realiza al menos cada ocho horas durante las primeras 24 horas de vida del recién nacido. Posteriormente, el control se efectúa siempre que resulte necesario.

El monitoreo


Estas pruebas se llevan a cabo entre las 48 y las 72 horas de vida. Se trata de unos exámenes que sirven para detectar de forma precoz algunas patologías que, de otro modo, serían muy difíciles de diagnosticar (los recién nacidos que las padecen se ven sanos, en apariencia), y para las cuales es fundamental intervenir a tiempo. Es importante subrayar que se trata de una prueba de primer nivel, cuyo resultado no es un diagnóstico definitivo, sino un indicativo de riesgo. Por lo tanto, el resultado positivo de la prueba se debe considerar como una señal de alarma que hay que tomar en cuenta para la salud del bebé.

El tamiz neonatal


Uno de estos exámenes es el tamiz neonatal o Test de Guthrie, un estudio que se
le realiza a todos los niños recién nacidos para detectar alteraciones del metabolismo que los hace distintos a los demás. Sirve para detectar la posible presencia de algunas enfermedades graves como: el hipotiroidismo congénito, la fenilcetonuria y la fibrosis quística. El mejor momento para realizar la prueba es a las 48 horas de nacido, cuando al bebé ya le das leche materna, sin embargo en algunos hospitales se toma la muestra del cordón umbilical inmediatamente después del nacimiento. El análisis consiste en darle un piquete al bebé en el talón para extraerle unas gotas de sangre. La sangre extraída es depositada sobre un papel absorbente especial y se envía a un laboratorio especializado en enfermedades infantiles, donde se investiga la presencia de distintos indicadores bioquímicos que lleven a los especialistas a sospechar que existe alguna de las enfermedades mencionadas. Aunque tu bebé esté sano, la prueba es necesaria, ya que las enfermedades que detecta no presentan síntomas inmediatos, sino años después.

¿Cuánto tardan los resultados?


Normalmente, unos 15 días. En general, si el resultado es positivo, se avisa de inmediato a los papás y el médico les dirá qué se necesita hacer o con qué especialista debe acudir. Si el resultado es negativo indica que tu hijo no padece alguna de estas enfermedades expuestas.

Examen de los ojos y oídos


Otros exámenes que también se le hacen al recién nacido son el reflejo rojo y de oído, mínimamente invasivos.

lunes, 17 de agosto de 2015

Un nacimiento diferente

Un nacimiento diferente se logra cuando el parto no es el final de un proceso sino la continuación de una historia familiar. La biología básica del embarazo y el alumbramiento se mantendrá siempre constante: el bebé se desarrollará y al cumplirse el plazo descenderá por el canal vaginal hasta abrir los ojos al mundo. Lo que sí puede cambiar es la manera en la que la sociedad apoya a las futuras madres.

Uno de los principales intereses de las parteras y los obstetras, a lo largo del tiempo, ha sido encontrar las estrategias ideales para facilitar el parto. Primero buscaron la seguridad en el procedimiento y así salvaguardar la salud de la madre y del bebé. Cuando se consiguió, se propusieron disminuir las incomodidades y hacer partícipes al padre y a la familia.

Un vistazo a los grabados y dibujos en diferentes épocas ilustran el desarrollo de la obstetricia. Se ha dado a luz en sillas especiales, en taburetes, en cuclillas o de pie; con las piernas abiertas y agarrándose a unas asideras colocadas estratégicamente. Es claro que las posturas de la antigüedad van más de acuerdo con la naturaleza del cuerpo y las leyes de la gravedad, facilitando el descenso del bebé, pero el médico de la corte francesa, en el primer tercio del 1700, ideó recostar a la Reina Victoria. Con seguridad las posturas tradicionales fueron vistas como humillantes para tan noble y pudorosa mujer. Tomando en cuenta también el hecho de que en esos años no podían ser vistas desnudas ni por ellas mismas y no se desprendían de la voluminosa indumentaria ni para dar a luz.

Por fortuna, las actuales camas de las salas de parto, en muchas maternidades, permiten a la mujer una posición más cómoda que le facilita el proceso de expulsión. Sin embargo, algunas piensan que están diseñadas pensando en la comodidad del obstetra y no en la de la mujer.

De cualquier manera, e independiente a la posición y comodidad durante el alumbramiento, un factor permaneció inmutable: el miedo al dolor. Ya en 1914, el médico Grantly Dick Read relacionó el dolor durante el parto con el miedo. Es innegable el hecho de que las contracciones son dolorosas, pero el grado de la sensación es proporcional al miedo. Esto significa que la tensión y la angustia incrementan el miedo, como resultado, se dificulta la dilatación del cuello del útero y el sufrimiento se incrementa.

El ejercicio, el control del peso a través de una dieta sana, la práctica de la relajación, el entrenamiento de la respiración y el saber paso a paso lo que ocurre en el cuerpo al momento de dar a luz, disminuirán el miedo y la mujer participará durante el proceso de una manera consciente y sin temor.

La sensación dolorosa del parto no debe ser experimentada como sufrimiento ni como castigo. El dar a luz significa el siguiente capítulo de una historia familiar, en la cual, un nuevo y maravilloso caminará al lado de sus padres.

viernes, 3 de julio de 2015

El lenguaje de tu bebé

Desde los primeros meses de vida, el habla en un niño comienza a desarrollarse; y es hasta los 2 años cuando finalmente construirá frases cortas que expresarán con mayor soltura lo que quiere o necesita.

Al nacer, todos los niños cuentan con “las herramientas” necesarias para aprender un lenguaje, es por ello que la producción de sonidos y de voces inicia desde el primer mes, y al cumplir el primer año los sonidos que estuvo practicando se convertirán en sus primeras palabras.

Cerca del segundo mes, es común que la mayoría de los bebés comiencen a balbucear, por eso es muy importante que las mamis les hablen todo el tiempo, ya que los sonidos que produce la mamá estimulan el desarrollo lingüístico del niño y al mismo tiempo le producen calma y bienestar.

Para el quinto mes el bebé balbucea constantemente; sin embargo, para la mayoría de los niños es mucho más importante comprender que hablar, por lo que algunos no producen ningún sonido y esto se debe a que están prestando mucha atención a todo lo que ven y escuchan, pero llegará el momento en el que hablarán sin parar.

El octavo mes es crucial ya que en esta etapa los niños está atentos a las conversaciones de los adultos a su alrededor. Pueden permanecer en completo silencio siguiendo con la cabeza las frases, y es gracias a lo atentos que están que aprenden a cantar. No es propiamente un canto en la forma en la que lo conocemos, lo que los bebés hacen es juntar distintas sílabas de las palabras que han aprendido y las unen con algunas notas de las canciones que los papás les han cantando para formar sus propias melodías.

El mes siguiente, el noveno, es cuando la lengua de los bebés comienza a dar rienda suelta; comienzan a formar nuevas palabras con todas las sílabas que conocen, si pones atención, te darás cuenta que son palabras muy largas y complejas, y aunque el significado no es muy claro, el sonido remite a nuestro propio lenguaje.

El sonido más hermoso es el que viene después. Cuando el niño tiene cerca de un año, las primeras palabras comienzan a escucharse y el tan esperado “mamá o “papá” por fin llega para deleite de los padres. Ahora, las siguientes palabras que el niño pronuncie serán de dos sílabas como máximo, ya que en esta etapa –de simplificación- los niños no pronuncian el final de las palabras o utilizan el mismo sonido para definir distintos objetos. Por ejemplo, pueden utilizar agua para referirse  a “querer agua” o “tiré mi agua”, este tipo de lenguaje se conoce como telegráfico.

Después del año, el trabajo de los padres es enriquecer el lenguaje de sus hijos. Jugar, cantar y leerles cuentos es parte de este enriquecimiento; en promedio, un niño aprende 2 palabras nuevas por mes.

lunes, 23 de febrero de 2015

¿Qué llevar en la maleta?

¿Qué llevar en la maleta?

Si tu peque está por nacer es normal e incluso lógico que estés un poco abrumada. Por lo mismo, hemos decidido ayudarte un poco para organizar tu cabeza y que las prisas no te tomen en curva. Cada mami es diferente y cada caso puede cambiar, pero en promedio pasarás al menos dos noches en el hospital. Te recomendamos llamar por teléfono a la maternidad y preguntar qué tipo de cosas están incluidas o cuáles debes llevar por tu cuenta. De cualquier manera, nosotros te sugerimos hacer una lista a mano e ir tachando todo lo que vas metiendo a la maleta. Seguramente, si algo se te olvida o necesitas más cosas, tu pareja o algún familiar podrá apoyarte con lo que falte. Recuerda que lo más importante es que te sientas lo más cómoda posible estando en el hospital.

Aquí va nuestra lista de sugerencias:

Cepillo de dientes
Pasta de dientes
Hilo dental
Cepillo o peine de pelo
Shampoo
Acondicionador
Crema humectante
Toallas íntimas
Maquillaje (en caso de que quieras arreglarte un poquito)
Desmaquillante (si es que optaste por la opción de arriba)
Tres pares de calzones cómodos
Tres pares de brassiers para mamás que amamantan
Pijama o camisón
Pantuflas o sandalias cómodas
Tres blusas con botones al frente
Por lo menos un suéter calientito
Dos pants o pantalones cómodos
Ropa para el día que salgas del hospital
Cámara
Cargador de la cámara
Teléfono celular
Cargador del celular
Sillita del coche para bebé
Ropita calientita para sacar al bebé del hospital
Mamilas para el bebé (en caso de no poderlo amamantar)
Pañales para el bebé
Cobijita para el bebé
Gorrito para el bebé


¡Te deseamos lo mejor en el nacimiento de tu peque! ¡Gracias por ser parte de la Generación BioBaby!