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lunes, 20 de julio de 2015

Vacaciones sin riesgos

La prevención de accidentes durante las vacaciones es sencilla y te ahorrará momentos complicados. En este tiempo los niños pasan mayor tiempo en la casa y tienen la oportunidad de explorar en cuanto mamá se descuida.

También los adultos tienden a relajar la vigilancia y las precauciones cotidianas. ¡Después de todo son vacaciones! Así actúa la mente humana cuando se encuentra en un momento diferente.

En el hogar:
El baño es un lugar potencialmente peligroso, en especial para los pequeños. Procura mantener la puerta cerrada si es que hay una tina. No lo dejes solo al momento de bañarlo y coloca fuera de su alcance los cosméticos y artículos de aseo.

La cocina también es peligrosa. Cuida de guardar cuchillos, tijeras, aparatos eléctricos y detergentes en donde no pueda alcanzarlos. Mientras estés cocinando mantenlo lejos de la estufa, las quemaduras pueden causar la muerte y son de los accidentes más frecuentes en las salas de emergencia.

Vigila que la puerta de entrada a la casa permanezca con llave. Cuida que las ventanas, en especial si vives en un edificio, también estén debidamente cerradas. No dejes las llaves dentro del coche o al alcance del niño, la curiosidad puede llevarlo a intentar manejar el vehículo.

Fuera del hogar:
Revisa que el coche esté en condiciones óptimas para viajar, todos los documentos y la licencia de manejo vigentes. Recuerda llevar la llanta de refacción, las herramientas, el chaleco y los triángulos con señales fluorescentes. Checa la presión de las llantas, los niveles de aceite y anticongelante. Llena el tanque de gasolina.

Lleva siempre el botiquín para emergencias. Debe contener lo básico para raspaduras, piquetes de mosquitos, vómito, diarrea,  fiebre o dolor de cabeza. Puedes prepararlo tú misma o comprarlo en las farmacias.

Si viajas con los niños checa que los asientos para ellos estén correctamente colocados. Si ya son mayores deben usar el cinturón de seguridad y viajar en el asiento de atrás. En el pasado no se excedían tanto los límites de velocidad y el tráfico no era tan denso como lo es ahora.

Atiende a los límites de velocidad y a la señalética tanto en las carreteras como en los poblados. Te ahorrarás multas y retrasos.

Vigila a tu pequeño si vacacionas en un hotel que tiene alberca o está situado cerca del mar. Es natural que quiera nadar y no sienta temor de hacerlo solo. Si aún no sabe, explícale que para divertirse y estar seguro necesita estar con papá o mamá y ponerse el flotador.

Recuerda que nadar en el mar o en el río es muy diferente a hacerlo en una alberca. Permanece atenta a las señales de los salvavidas y si la bandera que indica el estado del oleaje está en rojo, no intentes nadar, las corrientes marinas o las olas, en un segundo, pueden arrebatarte a tu pequeño o arrastrarlos a ambos.

La naturaleza implica peligros si nos adentramos en bosques, cuevas o montañas. Debes ser prudente, usar la ropa adecuada y caminar por las veredas señaladas para los turistas. Atiende a todas las señales y no te expongas a un disgusto.

La prevención durante las vacaciones va de la mano con la diversión.

lunes, 5 de enero de 2015

¡A defender se ha dicho!

Tú como mamá o papá Bio Baby te preocupas por la salud de tu bebé y quieres darle siempre lo mejor. Por ello es importante que, desde el momento en que nace, platiques con el pediatra sobre las posibles vacunas y los tiempos recomendados para cada una. A continuación respondemos las preguntas más frecuentes de los padres en relación a este tema.

¿Por qué son necesarias las vacunas?

Recuerda que aunque a través de la lactancia tu peque recibe un gran sistema de defensas, a través de las inyecciones y/o medicamentos pertinentes se potencia su sistema inmune y lo proteges de enfermedades, tanto las más leves como otras más peligrosas.

¿Qué tan pronto debo vacunar a mi bebé?

Lo más importante es consultarlo con el pediatra, pues seguramente estará actualizado con la cartilla nacional de vacunación. Por otro lado, de acuerdo a la Academia Estadounidense de Pediatría este es el esquema estándar para bebés:

Difteria, tétanos y tos ferina: a los 2 meses, a los 4 meses, a los 6 meses y al año.
Hepatitis A: entre los 12 y 23 meses.
Hepatitis B: a los 2 meses, a los 4 meses, a los 6 meses y entre los 12 y los 15 meses.
Influenza estacional y H1N1: a partir de los 6 meses, una vez al año.
Sarampión, paperas y rubéola: entre los 12 y 15 meses.
Neumococo y neumonía: a los 2 meses, a los 4 meses, a los 6 meses y entre los 12 y los 15 meses.
Poliomielitis: a los 2 meses, a los 4 meses y entre los 6 y los 18 meses.
Rotavirus: a los 2 meses, a los 4 meses y a los 6 meses.
Varicela: entre los 12 y los 15 meses.

¿Cómo funcionan las vacunas?

Las vacunas se elaboran a partir de pequeñas cantidades de bacterias o virus que producen una enfermedad en particular. Cuando son inyectadas o administradas al cuerpo, el sistema inmunológico de la persona (en este caso de los bebés) prepara un “ataque” a esa pequeña cantidad de bacterias o virus. En un futuro, si la persona se expone a ellos en el ambiente, su cuerpo contará con los anticuerpos necesarios para defenderse, gracias a las vacunas.

¿Cuáles son las vacunas más comunes?


No existen vacunas que se apliquen por su popularidad, sino que responden a estadísticas de salud a nivel mundial. Cada gobierno tiene la obligación de publicar anualmente la cartilla de vacunación oficial para la población según las diferentes edades. El pediatra de tu peque seguramente sabe exactamente cuáles le tocan de acuerdo a su edad. 

¡Gracias por ser parte de la Generación BioBaby!

lunes, 29 de diciembre de 2014

Prevención feliz


Vacunar a tu peque es necesario para proteger su salud y la de toda tu familia, pero sabemos que, muchas veces, con el simple hecho de entrar al consultorio del pediatra, el evento se puede convertir en un verdadero lío: llanto, berrinches y hasta gritos. ¡Es lógico! A nadie le gusta que le piquen la piel con una aguja. Por ello, te damos algunos tips para ayudarte a hacer de la vista al médico un momento más llevadero para tu peque y para ti.

1. Sé honesta.
A nadie le gusta que le mientan y a los peques, particularmente, les molesta saber que fueron engañados. Si ya le toca una visita al pediatra para que lo vacunen, habla con él y, en la medida de lo posible, explícale que va a sentir un poco de dolor y que puede ser incómodo, pero también dile que va a pasar pronto y que no va a pasar a mayores.

2. Dale confianza.
Hazle saber que tú vas a estar ahí durante todo el proceso y realmente cúmplelo. Dale la mano, sóbale el pelito o la espalda o lo que sea que tengas que hacer para que se sienta protegido y amado durante el momento de la preparación y durante el piquete.

3. Recompénsalo.
Después de visitar al pediatra puedes darle algo agradable, ya sea de comer o para jugar, pero siempre bajo el pretexto de una distracción. El objetivo es cuidar que tu peque no asocie el hecho de sentir dolor como un “mal necesario” para después obtener algo bueno. Y ten cuidado de jamás usar el chantaje para obtener algo de él.

Seguro la próxima vez que tu peque tenga que pasar por eso, tendrás más herramientas positivas para manejar la situación. ¡Gracias por ser parte de la Generación BioBaby!