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jueves, 28 de abril de 2016

El bebé prematuro





Cuando el parto ocurre antes de la semana 37 de gestación, se considera un parto prematuro. Mientras más corto es el período del embarazo son mayores los riesgos y las complicaciones. De ahí que mami deba cuidarse durante todo el embarazo, siguiendo las instrucciones del ginecólogo.

Los bebés prematuros pasan más tiempo en la unidad de pediatría o los cuneros porque necesitan más cuidados que un bebé que llegó a término. Una vez dado de alta del hospital, mamá podrá estar tranquila porque el pediatra comprobó que el bebé es capaz de mantener regulada su temperatura, puede succionar y deglutir, no necesita oxígeno extra y todas sus funciones físicas son normales.

Un bebé prematuro tiene menor talla. Es probable que la ropita de recién nacido le quede enorme. Será ideal adquirir los pañales biodegradables más pequeños y ajustarlos con cuidado.

Necesitará mantenerse abrigado en todo momento con ropa cómoda, un gorrito de algodón y manoplas, porque le será más difícil mantener el calor, en comparación a un recién nacido a término, debido a su poco peso y grasa corporal. Para estar segura revisa la temperatura de sus manos, piernas, pies y nuca. Si están frías debes cubrirlo más, si suda, retira la manta que lo cubre.

Estar en brazos de mami será magnífico. El contacto físico frecuente, el calor y su cariño son indispensables, esto le ayudará a adquirir peso y talla con rapidez. El llamado: “efecto canguro”, no sólo influye en el desarrollo físico, también ayuda al desarrollo emocional.

Procura amamantarlo, la leche materna es lo mejor para todos los bebés, en especial si es prematuro. Es recomendable alimentarlo y mantenerlo en un ambiente tranquilo, con luz tenue, sin corrientes de aire, con una temperatura estable y cálida.

Lava tus manos antes de tocarlo, su sistema inmunológico será menos eficiente durante las primeras semanas. En esos días trata de evitar las visitas  y no admitas en tu casa a los familiares o amigos que tengan gripe o alguna otra enfermedad.  

Llevarlo a lugares concurridos, centros comerciales o parques, representa un riesgo, sé paciente, cuando el pediatra lo indique podrás pasearlo sin que represente algún peligro para tu peque.

Si tu bebé es prematuro dedícale tiempo, disfrútalo, no lo apresures, sé feliz con sus logros. Cuando ingrese al preescolar no notarás la diferencia con el resto de los peques que nacieron a término.

viernes, 4 de marzo de 2016

El bebé se escapa





El bebé se escapa de la vigilancia cuando inicia con el gateo. En sí, es una acción que a él o a ella les encanta, porque alcanza independencia personal. La sensación de explorar el mundo lo motivará a realizar los esfuerzos motrices necesarios.

Mediante el arrastre y el gateo el bebé estimula el tacto, la vista, el equilibrio y el habla, además de fortalecer los músculos y las articulaciones de todo el cuerpo. A partir de ese momento cambiará su relación con el ambiente, los objetos y las personas, porque tendrá que medir distancias y profundidad.

Además de las funciones motrices, el peque inicia el aprendizaje de cómo dirigirse hacia un objeto, calcular el tamaño, la distancia a recorrer y el esfuerzo físico. También se sentarán las bases para el manejo de la frustración cuando no puede mover el objeto o a pesar de los esfuerzos no es capaz de llegar a él. Como resultado, también las funciones intelectuales y las emociones se verán beneficiadas.

El inicio del arrastre y el gateo es ideal para desarrollar la seguridad en sí mismo, y fortalecer la autoestima; papá y mamá deberán alentarlo evitando gritos cuando el bebé se tambalea o se llega a pegar con algún mueble. En caso de ocurrir simplemente calculen el daño. Usualmente son golpes sin importancia e inevitables durante el gateo o la marcha autónoma. No le ayudarán si continuamente le advierten de peligros, por el contrario, se corre el riesgo de hacerlo miedoso y dependiente.

Lo entusiasmará la exploración dentro de una nueva perspectiva rica en estímulos, de ahí que se recomiende colocar protecciones en escaleras, puertas y ventanas. ¡Los bebés son muy listos! Al mínimo descuido se escapan por dónde menos lo imaginamos.

Es recomendable guardar objetos, detergentes, insecticidas o cualquier otro material que sea tóxico. Incluye el jabón de baño, el perfume preferido y los cosméticos. Es probable que se lleve todo a la boquita por esa razón en ideal lavar sus manitas varias veces al día o cuando estén sucias.

Guarda objetos de cristal, juguetes que pueda tragarse; coloca los implementos de cocina y el alimento de las mascotas fuera de su alcance

A medida que se desplaza puedes enseñarle qué objetos son peligrosos y con cuales puede jugar. Usa frases como: boquita no, eso pica, eso sí. Evita los comentarios de: te va a comer, te quedas sin manita, ¡qué miedo!

Recuerda que el bebé captará tus expresiones y emociones. Dale confianza y apóyalo en su proceso de independencia.

Tags: bebés, gateo, motricidad, desarrollo

viernes, 11 de diciembre de 2015

Juegos y juguetes





Los juguetes influyen en el aprendizaje y en la conducta del niño; jugar apoya el desarrollo de la propia identidad. El juego es primordial y por tanto los juguetes. Por esas razones los padres de familia deben reflexionar acerca de los juegos y juguetes que ofrecen a sus hijos.

El niño construirá paulatinamente una representación mental acerca del mundo que le rodea en base a las experiencias generadas por el juego. Desarrollará cierto tipo de destrezas y actuará de acuerdo a los juegos y juguetes a los que fue expuesto. Esto significa que es posible moldear la conducta dependiendo del tipo de juegos y juguetes que le ofrezcamos.

Existen diferencias en cuanto a la selección de juegos y juguetes dependiendo si es niño o niña. Los varones se inclinan por los juegos bruscos que incluyan fuerza física y movimientos continuos, prefieren juguetes de ruedas y de armar. Las niñas se inclinan por juegos más relajados y juguetes suaves como los de peluche.

El juego, entonces, se puede considerar como el soporte de la experiencia (Winnicott, 1971), siendo una conducta compleja en la cual intervienen el tipo de juego, de juguete, quién juega con el niño y el tiempo que invierte en jugar.

Cuando el niño o la niña juegan, el juego se convierte en una realidad que demanda su energía, concentración, desarrolla la creatividad e involucra sus emociones. El juego compartido facilita la interacción con los otros enriqueciendo la experiencia, porque además moldea la manera en la que se relaciona socialmente. Compartir, coordinarse con otro niño o adulto, tolerar o ser paciente, son destrezas que le llevan a regular su respuestas. Aplica el dicho popular de: “el que se enoja pierde”, y en la mayoría de los casos, el niño que no es capaz de compartir y seguir las reglas es rechazado por sus compañeros.

Antes de elegir los juguetes para esta Navidad, reflexiona acerca de las destrezas que pretendes desarrollar en tu hijo y en los valores y conductas que deseas favorecer. Por ejemplo, los juguetes bélicos conducen a juegos violentos de alta competencia, elevando el nivel de tensión emocional. Se contraponen con los valores de cooperación, sana competencia, tolerancia y paciencia. ¿Cuál es la conducta que motiva el tener una espada de plástico en la mano? Golpear al oponente y aplicar fuerza serán las respuestas obvias. ¿Y la de tener las piezas de un lego? Construir y echar a andar la motricidad fina, la ubicación espacio-temporal, la capacidad de discriminación por tamaños y colores, el equilibrio, la concentración y la atención.

El estudio realizado por Lynch, Meghan, en el 2012, acerca del comportamiento nutricional, refiere que los padres que jugaron con sus hijos a la cocinita, con alimentos de juguete, buscando establecer hábitos alimenticios saludables, influyeron en las preferencias alimentarias. Resultados similares se pueden encontrar en otras investigaciones que se refieren a la influencia de juegos y juguetes en las conductas y preferencias de los niños.

Para estas fiestas en las que se acostumbra regalar juguetes, selecciona aquellos que aporten beneficios al desarrollo integral de tu hijo, lee las etiquetas y comprueba que van de acuerdo con su edad, no son tóxicos y piensa en incluirte en el juego, porque a través de él podrás influir positivamente en tu niño o niña.

lunes, 6 de abril de 2015

Un transporte amigable

El origen de la bicicleta se remonta a la antigua China, a la época de los faraones egipcios y a la enigmática India. En la actualidad se emplea como un medio de transporte urbano, de esparcimiento, deportivo y de convivencia familiar y social.

Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre, agregaríamos a eso que también lo es la bicicleta. Amiga del hombre y de la mujer, de los niños y del ambiente, todo sobre dos ruedas y un diseño simple, de bajo costo ecológico y accesible a todos los bolsillos. Con facilidad encontrarás la ideal para tu tamaño, peso y gusto estético.

La bicicleta será una gran compañía en los momentos de aburrimiento, soledad, tensión emocional o impulso explorador.

Se ha considerado como un transporte verde o amigable con el ambiente, por un lado nos ejercitamos y por otro disfrutamos del entorno natural. Treinta minutos diarios son suficientes para reducir el estrés, mejorar el funcionamiento cardiaco, el respiratorio, el digestivo y producir la sensación química de felicidad.

Andar en bicicleta es un ejercicio magnífico: en los niños ayuda a prevenir el sobrepeso, beneficia la fuerza muscular, el sentido de orientación, el equilibrio, la coordinación y el desarrollo motriz.

En los pequeños favorece el desarrollo emocional al aumentar la seguridad en sí mismos, la autoestima, la sensación de estar en control. Es recomendable que papá o mamá sean quienes le enseñen, tomando la parte de atrás de la bicicleta, al tiempo de correr y equilibrarlo. El niño aprenderá que pudo sortear las dificultades por él mismo y con el apoyo brindado por sus padres. Una valiosa lección de vida.

El Dr. Ratey, científico danés, midió las diferencias entre los niños que se transportaban a la escuela en bicicleta y los que llegaban por otros medios. Los escolares que a diario usaban la bicicleta aumentaron la capacidad de atención y concentración y se mostraron con mayor entusiasmo, en comparación con el resto.  En especial, el pedalear ayudó a los niños con trastornos de la atención. El Dr. Ratey explicó que el estímulo de coordinación que se genera en ambos hemisferios cerebrales, al realizar ejercicios de destreza en bicicleta, incluso puede ayudar a reducir el uso de fármacos en estos niños. El Dr. Alberts Jay, un neuro-científico de la Clínica Cleveland Lerner Research Institute en Ohio, encontró que la práctica del ciclismo puede producir cambios benéficos en la estructura del cerebro.

Se considera el transporte perfecto en la ciudad para recorridos de entre 5 y 7 kilómetros, que significarían un notable ahorro en tiempo, en comparación con el uso del automóvil. En los países con deficiente cultura cívica, en los cuales no existe el respeto a los ciclistas, recomendamos sumarse al esfuerzo de las campañas por una educación vial.
Tanto para niños como para adultos, es necesario que adquieran el casco y el chaleco de seguridad. Revisen el perfecto estado de la bicicleta y respeten las señales viales. Es probable que en un futuro cercano, la bicicleta se convierta en un importante medio alternativo de transporte, tal y como ocurre en muchas ciudades europeas, y tu hijo recordará que fueron sus padres quienes lo enseñaron.
 



lunes, 23 de marzo de 2015

Los juegos de primavera

Los juegos de primavera fomentan la interacción con el medio ambiente y la exploración. En sí, los niños pequeños son exploradores incansables, intrépidos investigadores y no paran de preguntar. En esa etapa todo les llama la atención y el clima de la primavera favorece las actividades al aire libre.

Las actividades educativas incluyen el juego, involucrando a papá, mamá y todos los que quieran participar, esto favorecerá el diálogo, la autoestima, la reflexión, el fortalecimiento de los vínculos afectivos y la educación de las expresiones emocionales.

   En casa pueden hacer un terrario en una pecera, un frasco, o algún recipiente plástico transparente. Sólo debes elegir plantas pequeñas como las cactáceas o suculentas, grava, tierra, piedras decorativas y algún animalito o duende de cerámica. Los pequeños estarán felices colocando el terrario en un lugar soleado y cuidando de que no le falte agua.

  Excursión al jardín o al parque: permite que sienta la textura de las diferentes hojas, de las flores, de los troncos de los árboles. Haz un momento de silencio y dile que escuche los trinos de los pájaros. Invítalo a observar el comportamiento de los insectos, el movimiento y las figuras que se forman en las nubes. Vuela un cometa. Al volver a casa, hagan dibujos acerca de todo lo observado. Los niños disfrutan las actividades que tienen un objetivo, un inicio y un cierre.

  Exploradores en el parque o en el campo: lleva tu backpack o mochila con binoculares, lupa, bolsitas de celofán, block blanco para dibujar, lápices de colores y el lunch. Enséñalo a observar lo que lo rodea, a colectar las piedras que tienen una forma o un color especial. Aquellas hojas de colores llamativos, tronquitos de formas caprichosas y hasta algún insecto que encuentren muerto por el camino. Establece un diálogo y cuando comience a preguntar enséñalo a reflexionar antes de darle la respuesta. La estrategia es excelente para desarrollar el pensamiento deductivo e inductivo y la confianza en sí mismo. ¿Mamá, por qué vuelan los pajaritos? Mmmm, qué interesante pregunta, vamos a observarlos…  ¿Por qué crees que pueden volar? Si papá y mamá hacen preguntas se sorprenderán de las respuestas y será muy divertido.

  El lunch de la primavera: involucra al niño en la compra de las frutas de la estación. Háblale acerca de las propiedades de las frutas y verduras haciendo énfasis en que son alimentos sanos. Prepáralas cortando con los moldes de figuras que usas para las galletas, tapa sus ojos y haz que las huela, las pruebe, sienta la textura  y adivine qué fruta es.

  Pintura artística en el exterior: vístelo con ropa vieja, coloca cartulinas o cartoncillos en el jardín o el patio, motívalo con las pinturas digitales de diversos colores empleando las manos, los pies. Enséñale a usar las hojas secas como sellos imprimiendo las formas en la cartulina. No olvides conversar permitiéndole que fluya lo que siente y piensa.

Aprende, disfruta y abre tu corazón a la naturaleza, acompañando las actividades con música y cantos.


lunes, 23 de febrero de 2015

Los juegos de primavera

Los juegos de primavera fomentan la interacción con el medio ambiente y la exploración. En sí, los niños pequeños son exploradores incansables, intrépidos investigadores y no paran de preguntar. En esa etapa todo les llama la atención y el clima de la primavera favorece las actividades al aire libre.

Las actividades educativas incluyen el juego, involucrando a papá, mamá y todos los que quieran participar, esto favorecerá el diálogo, la autoestima, la reflexión, el fortalecimiento de los vínculos afectivos y la educación de las expresiones emocionales.
   En casa pueden hacer un terrario en una pecera, un frasco, o algún recipiente plástico transparente. Sólo debes elegir plantas pequeñas como las cactáceas o suculentas, grava, tierra, piedras decorativas y algún animalito o duende de cerámica. Los pequeños estarán felices colocando el terrario en un lugar soleado y cuidando de que no le falte agua.
  Excursión al jardín o al parque: permite que sienta la textura de las diferentes hojas, de las flores, de los troncos de los árboles. Haz un momento de silencio y dile que escuche los trinos de los pájaros. Invítalo a observar el comportamiento de los insectos, el movimiento y las figuras que se forman en las nubes. Vuela un cometa. Al volver a casa, hagan dibujos acerca de todo lo observado. Los niños disfrutan las actividades que tienen un objetivo, un inicio y un cierre.
  Exploradores en el parque o en el campo: lleva tu backpack o mochila con binoculares, lupa, bolsitas de celofán, block blanco para dibujar, lápices de colores y el lunch. Enséñalo a observar lo que lo rodea, a colectar las piedras que tienen una forma o un color especial. Aquellas hojas de colores llamativos, tronquitos de formas caprichosas y hasta algún insecto que encuentren muerto por el camino. Establece un diálogo y cuando comience a preguntar enséñalo a reflexionar antes de darle la respuesta. La estrategia es excelente para desarrollar el pensamiento deductivo e inductivo y la confianza en sí mismo. ¿Mamá, por qué vuelan los pajaritos? Mmmm, qué interesante pregunta, vamos a observarlos…  ¿Por qué crees que pueden volar? Si papá y mamá hacen preguntas se sorprenderán de las respuestas y será muy divertido.
  El lunch de la primavera: involucra al niño en la compra de las frutas de la estación. Háblale acerca de las propiedades de las frutas y verduras haciendo énfasis en que son alimentos sanos. Prepáralas cortando con los moldes de figuras que usas para las galletas, tapa sus ojos y haz que las huela, las pruebe, sienta la textura  y adivine qué fruta es.
  Pintura artística en el exterior: vístelo con ropa vieja, coloca cartulinas o cartoncillos en el jardín o el patio, motívalo con las pinturas digitales de diversos colores empleando las manos, los pies. Enséñale a usar las hojas secas como sellos imprimiendo las formas en la cartulina. No olvides conversar permitiéndole que fluya lo que siente y piensa.
Aprende, disfruta y abre tu corazón a la naturaleza, acompañando las actividades con música y cantos.