viernes, 3 de julio de 2015

Un día mundial dedicado a la población

Los niños y las niñas del planeta se reunieron en un valle cubierto por un manto en todos los tonos de verde. Vestidos con los trajes típicos de sus comunidades esperaban que la música iniciara el festejo del día mundial de la población. Los girasoles voltearon al verlos llegar. Los pájaros formaron murmuraciones moviéndose en el aire como si fueran uno solo.

Curioso espectáculo multicolor visto desde las alturas, y justo esa es la imagen que deseamos crear en la mente de cada lector para el día 11 de julio cuando, en todo el mundo, se celebra el gran día de la población, porque se desea alcanzar que cada niño, cada joven, cada adulto, cumplan sus deseos y miren al futuro con esperanza.

Uno de los logros más grandes de la humanidad, a partir del siglo XX, ha sido la disminución de la tasa de mortalidad. Las iniciativas y los esfuerzos de los diferentes gobiernos del mundo han trabajado en la protección de las personas que habitan en todos los rincones del planeta, pero los esfuerzos aún no son suficientes, puesto que no sólo se trata de atender los problemas de salud, sino de ofrecer calidad de vida a cada ser humano, y por tanto, combatir la pobreza y el rezago educativo que aún sufren un alto porcentaje de la población mundial.

A partir de 1988, cada año, se han llevado a cabo las reuniones internacionales destinadas a implementar acciones que apoyen el bienestar de la población mundial. 7.324.782.000 es sólo una cifra aproximada de la población mundial para el 2015. Diversas razas, costumbres, religiones, visiones acerca del significado de la existencia, y todos en la misma Tierra y bajo el mismo techo de estrellas. Siete mil millones de seres humanos que requieren de alimentación, agua, servicios sanitarios, educación, y cada uno de ellos, en particular, aspira a ser feliz y a una existencia plena.

En México se estima que viven 119.713.203 habitantes y ocupamos el onceavo lugar, con mayor población del mundo. El 51.7 % son mujeres.

Nuestra mirada es optimista y de esperanza; desde nuestro hogar podemos introducir una semilla amorosa en nuestros hijos explicándoles lo enorme que es el planeta y la diversidad de la población humana que la habita.

Podemos colaborar sumando enseñanzas que lleven a unificar en vez de dividir.
✚ Con una educación basada en los valores del respeto, solidaridad y aceptación de las diferencias.
✚ Infundiendo la percepción de pertenencia a una cultura de la que deben sentirse orgullosos, sin menospreciar la diversidad, porque todas las culturas son importantes.
✚ Explicándoles los símbolos representativos de su cultura como la música, la comida y las artesanías típicas, las fiestas populares y los lugares históricos, haciendo énfasis en que cada lugar del mundo tiene los suyos. Todos son importantes y valiosos.
✚ Enseñándoles a no desechar las enseñanzas del pasado y en base a ellas continuar construyendo el presente y el futuro.

La diversidad de los seres humanos es maravillosa y enriquece las posibilidades de hacer de la Tierra un planeta hogar para todos. Inicia en el corazón de tu hogar.

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