lunes, 6 de abril de 2015

La mirada del ambientalista


La mirada del ambientalista es similar a la de una niña o un niño. Ellos hacen algo más que ver, porque los niños son capaces de observar lo que les rodea. De manera natural se entusiasman con la hilera de hormigas, aplauden al perro cuando muerde la pantufla de papá, o se conmueven al ir con mami a la pescadería y descubrir a los peces muertos sobre el hielo.

La preocupación del efecto que podrían ocasionar los pesticidas al medio ambiente y la contaminación producida por el auge industrial, movió a pequeños grupos de personas a lo largo del mundo. Voces en todos los idiomas denunciaban lo que la mayoría no podía ver en el momento y ellos observaban con claridad en el futuro cercano.

En 1962, Rachel Carson publicó Silent Spring (Primavera Silenciosa), en el texto advertía de los efectos dañinos que en breve produciría el uso indiscriminado de los pesticidas y los productos químicos industriales. Una serie de informaciones y eventos alertaron a un gran número de personas, despertando la consciencia medioambiental. En un principio se llamaron ecologistas, pero se optó por el término ambientalista por abarcar todo lo relacionado con el medio ambiente. En las reuniones y foros se conjugaron los esfuerzos y en la década de 1970 se logró la aprobación de varias leyes cuyos objetivos eran proteger a las especies en peligro de extinción, preservar los bosques y asegurar la calidad y el abasto de agua potable a las poblaciones del mundo.

Con el primer Día de la Tierra, en 1970, y la creación de la Agencia de Protección ambiental (EPA) en los  Estados Unidos, los ambientalistas pensaron que el mundo cambiaría, asegurando un planeta sano a las siguientes generaciones.

En la actualidad, a pesar del desarrollo tecnológico, es difícil mantener esa visión positiva. Ejemplos como el derretimiento de los glaciares y el aumento del nivel del mar en Norfolk, Vancouver, indican el deterioro ambiental debido al calentamiento global de la Tierra. Por desgracia, podríamos llenar con ejemplos similares cientos de páginas.

En la actualidad, ser ambientalista significa observar, investigar y proponer estrategias efectivas y sustentables que impliquen ingeniería verde. Para lograrlo se deben incluir especialistas en todos los quehaceres humanos y la colaboración consciente de cada uno de nosotros.

Las soluciones están a la vista si usamos a la naturaleza como ejemplo. Recuerdo a los antiguos pobladores decir que el agua siempre encuentra el camino que le corresponde. Un sencillo ejemplo para explicar la razón por la que todos los años se desbordan los mismos ríos y arrasan con las mismas poblaciones neciamente reedificadas, en donde por siglos el agua había caminado en temporada de lluvias.

Aprender de la naturaleza (bio-alfabetización) para diseñar las tecnologías del futuro, será posible con la voluntad de cada persona, con acciones sencillas desde los hogares. Educar a los niños con los valores del respeto hacia todos los seres grandes y pequeños que, junto con nosotros, habitan la Tierra.

Ser ambientalista no es una moda, significa un despertar a la observación, a la defensa de la Tierra, un hogar generoso pero capaz de reaccionar con violencia cuando se le agrede.



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